Este es un principio y ya dicen que los principios son siempre duros, no sé bien cómo empezar.

Mi historia es la típica historia mil veces leída en perfiles y posts de presentación como éste: Llevo tiempo leyendo muchos blogs, sobre todo de moda y tendencias, pero también de otros temas, siempre en silencio, oculta, sin decidirme a comentar ni participar, para al fin dar un paso al frente, "salir del armario" y empezar a escribir mi propio y personal blog, que será más o menos como los que leo, sobre todo, porque es un mundo que me interesa mucho, de moda, estilos y tendencias, pero que no quiero que se limite a eso, quiero que sea también un diario más que de mi vida, que es demasiado aburrida para que a nadie interese, de mis ideas, pensamientos, inquietudes y experiencias.

Quien sabe, a lo mejor no me lee nadie, o me puede la timidez, aunque me he prometido a mí misma hacer de tripas corazón para mostrarme tal cual soy, o simplemente me aburro o me asusto y acabo cerrando el blog. La intención, de momento, no es esa, sino todo lo contrario, aprovechando una excusa fútil cual es el cambio de estación, el inicio del otoño, empezar a compartir con ese indeterminado número de lectores anónimos que internet facilita mis ideas sobre las tendencias para esta temporada, así como mis vivencias en esta estación que se antoja "caliente" en lo que a política y sociedad se refiere.

¿Qué quien soy yo? Siempre cuesta autodefinirse, por lo menos a mí siempre me cuesta mucho. Digamos que soy, como pongo en el título del post, una mujer de campo, que vive en un pueblecito escondido en un hermoso rincón olvidado de una comarca rural catalana, aunque por obligación, que no por gusto, debo desplazarme cada día a la ciudad a trabajar, más de cien kilómetros entre ida y vuelta, ahí es nada. Odio la ciudad con todas mis fuerzas, y si hubiera modo de trabajar cerca de mi casa dudo que volviera a pisar Barcelona. Pero como no es el caso, mejor olvidarme de sueños imposibles y aprovechar a tope en los momentos de ocio, que es cuando puedo hacerlo, el maravilloso entorno natural en el que vivo.

Mi estilo es una extraña mezcla de clasicismo y modernidad, y lo cierto es que salto de los trajes más clásicos a la ropa más grunge sin orden ni concierto, dependiendo de con qué personalidad me levante de la cama. Al igual que siendo profundamente rural y campestre me obligo por necesidad a acudir cada día a la gran ciudad, teniendo un idario de estilo casi casi punk, me obligo en cambio, también por obligación, a vestir ropa clásica y funcional en el trabajo. Pero en cuanto llego al pueblo, sin esperar un minuto, sustituyo los tacones por las botas militares, y los trajes "business woman" (De "ejecutiva" dirían mis vecinos) por el sueter más viejo y los tejanos más desastrados que encuentre en el armario. Con nada me siento más cómoda que así, paseando por el pueblo alegre y desgreñada. Y para que me conozcáis mejor, aquí os pongo unas fotos tomadas en ese campo que tanto me gusta. Una de mis extrañas mezclas: Botas baratas, de oferta de Padeví, combinadas con una elegante (y carísima, ay...) falda de vestir de Adolfo Domínguez, y una chaqueta negra estampada con alegres y llamativas calaveras rojas, que me encanta, y que compré a una pareja de hippys en un mercadillo de la comarca.

Bien, como presentación creo que ya está bien, tampoco quiero ser muy pesada. Nos iremos conociendo, espero, post tras post y confesión tras confesión. Un saludo, no os privéis de contestar, que espero vuestros comentarios, y hasta pronto...